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November 10 Razones por las que ODIO profundamente el feminismoRazones por las que ODIO profundamente el feminismo Saludos jóvenes muchachos y muchachas. Hoy voy a tocar uno de los temas que llevo más tiempo queriendo tratar: mi odio hacia el feminismo (y por extensión, mi rechazo hacia las neofeministas). Antes que nada, quiero matizar el término feminismo. Cuando hablo de ello, me refiero al actual, no al original. Respeto y admiro la lucha que las mujeres (y hombres) llevaron a partir del siglo XVIII en busca de la igualdad. Muchas de ellas murieron en esa lucha y otras tantas fueron olvidadas. Pero consiguieron dar pasos agigantados. No hablo de ese feminismo. Hablo del cáncer social que vivimos ahora, que tiene la poca vergüenza de usar el mismo término y esconde una lucha, hostilidad y rencor hacia los hombres. Buena representante es nuestra ministra de igualdad, Bibiana Aído. También llamada por algunos la ministra de igual-da. Porque es así, para ella todo da igual. Su particular lucha contra la gramática, la naturaleza y el conocimiento no deja títere con cabeza (o "cabezo"). Es una buena muestra del feminismo radical e ignorante que se practica en estos días. Algo que avergonzaría y entristecería a todas aquellas mujeres que lucharon en aquel entonces por sus derechos. Porque ahora no se trata de derechos, sino de ser guays. Cap1.-El Comienzo Para hablar de este tema hay que remontarse al principio. A varios principios. Debemos remontarnos a nuestro principio como especie, al principio del machismo, al principio del feminismo y a la primera vez en que yo entendí que hombres y mujeres no son iguales. Empecemos por esto último. Desde pequeñito fui un gran defensor de los derechos de la mujer. Me educaron así, en luchar por la igualdad. Por supuesto, con el tiempo vas ampliando conceptos y te das cuenta de que igualdad e igual no son la misma cosa. De pequeño luchaba no sólo por el sano concepto de la igualdad entre hombre y mujer, sino por el erróneo concepto de que somos iguales. Descubrir que no fue físicamente doloroso. Las niñas querían jugar al fútbol con los niños. Yo, en mi afán por defender lo que era justo, apoyé esa iniciativa a pesar de las protestas de otros compañeros. Bien, para los que no hayáis vivido la experiencia: Niños y niñas no juegan igual. Básicamente, mientras que los niños nos esforzábamos en trazar estrategias, cruzar pases y hacer grandes jugadas... las niñas gritaban. Reían histéricamente y su único objetivo era golpear el balón, para donde fuera. Eso se traducía en que cada vez que veían el balón disparaban la pierna. Eso se traducía en que nos pateaban una y otra vez a los niños. También descubrí otra cosa, con el tiempo. Los niños jugaban al fútbol porque les gustaba el fútbol. Las niñas jugaban porque les gustaban los niños. Con el tiempo, también observé que las niñas no se sentían atraídas por aquellos que las respetábamos, sino por los que las tiraban del pelo. Todo esto que parece tan tonto a primera vista, es bastante importante. En este punto es importante remarcar otra cosa. Cuando hablo de mujeres, hombres, niños y niñas, lo hago en general. Cada persona es distinta, pero sí podemos atender a ciertas generalidades. Por ejemplo, a los hombres les gustan los deportes. A mi no (excepto la gimnasia rítmica y el patinaje artístico y similares. Que le voy a hacer, soy raro). Pero el que a mi no me gusten no niega el hecho de que a un 90% de los hombres sí. Sigamos. Siendo niño observé, que las niñas (incluso las más inteligentes) acaban saliendo con los niños que más las vejaban. Los que las insultaban o se metían con ellas. Este patrón que seguro muchos habéis observado, posiblemente tenga raíces biológicas. Seguramente la mayoría de las mujeres busca dominación y protección en el hombre, por naturaleza. Y es que la naturaleza juega un papel vital en esto que llamamos la lucha por la igualdad. Juega un papel principal porque no debería jugar ninguno. Me explicaré. Remontémonos al siguiente principio. El de la especie humana. Ésto es lo que les duele a muchas de las feministas actuales. La naturaleza nos ha hecho distintos. Si ignoramos esta obviedad, estamos condenados al fracaso. El hecho de que tradicionalmente la mujer esté en la casa cuidando a los niños y que el hombre esté fuera trabajando tiene más raíces biológicas que culturales. Las feministas intentan negarlo pero es así. La mujer está diseñada para cuidar de los niños. Esto es fácil de observar en un pequeño detalle biológico: el embarazo. El embarazo no es un castigo divino, como muchas piensan. El embarazo dura 9 meses por una sencilla razón. En ese tiempo, la mujer y el bebé están unidos. Se crea un vínculo afectivo enorme. Lo que popularmente se llama "amor maternal" y que en algunos brazos luce como "amor de madre". Ese vínculo tiene un porqué, como todo en la naturaleza. En muchas especies se llega a ese vínculo por olores y por otras cuestiones más sutiles. En la humana es, entre otras cosas, por 9 meses de convivencia. La cría llega al mundo desprotegida y vulnerable. Ese vínculo amoroso sirve para que la madre haga todo lo posible para asegurar la supervivencia de su cachorro. Tan fuerte es esa unión, y tanto peso tiene el embarazo, que cuando se separan en el parto la mujer puede entrar en un periodo de profunda depresión tras éste. Otro rasgo sexual (esto es, que difiere de un sexo a otro) es la fuerza. En términos generales, un hombre medio es más fuerte que una mujer media. Durante un tiempo se ha intentado también negar esto, pero cualquiera con un poco de sentido común verá que es así. Los hombres son más grandes y más fuertes. Al principio de nuestra especie, los roles que nos fueron asignados por naturaleza fueron esos. La mujer pare y cuida de los hijos y del hogar, y el hombre sale a cazar. No los asignó el hombre ni la cultura, sino la naturaleza. Al igual que en el caso del caballito del mar es al revés. El macho pare y cuida de las crías. Los roles tradicionales son una evolución de aquellos. Hay otra base biológica importante. La existencia de los estereotipos tiene una base a menudo muy real. Un estereotipo muy extendido es el clásico "Los hombres no pueden hacer varias cosas a la vez". Pues bien, esto tiene una base real. Diversos estudios demuestran algo que ya sospechábamos: las mentes de los hombres y las mujeres funcionan de forma distinta. Los hombres somos mejores enfocándonos en una sola cuestión. Por eso tradicionalmente el hombre tiende a soluciona mejor problemas concretos. Las mujeres por otro lado, son capaces de repartir su atención en muchas cosas. Como explican en esta página:
Y cómo bien dicen, esto no significa que uno sea mejor o peor que otro. Significa que somos diferentes. Pero es importante entender esa diferencia para entender por qué se han mantenido aquellos roles naturales y han evolucionado hasta nuestros días en los roles tradicionales (La mujer se queda en casa resolviendo múltiples tareas y el hombre sale a trabajar enfocándose en una). Esto no debería ser un problema, pues partiendo de esa base podemos cambiar los roles dentro de unos límites razonables y factibles. Parte del problema fue la aparición del machismo, que para sorpresas de muchas neofeministas desinformadas, no se remonta a la época de las cavernas, sino a lo que ellas mismas creen que es el comienzo de las luchas sociales. Esto es, el tiempo de la Grecia y la Roma clásicas, entre muchas otras principalmente. Y es que el feminismo actual es casi un opuesto del original. Mientras que aquel apostaba por una educación más completa para la mujer, el actual lucha por una desinformación extrema. De forma que es normal oír cosas como "ya era hora de que nos tocara nosotras" y similares. Bueno, a las claras os diré que eso es caca mental. La mujer ha sido la figura central de la humanidad durante miles de años más que el hombre. Sólo aproximadamente desde la historia escrita a esta parte han cambiado las cosas. Lo cual significan aproximadamente dos mil años. Dos mil años frente a los dos millones de años que llevamos en el mundo. En la antigüedad, la mujer era veneraba. Era mucho más común el encontrar cultos a la mujer como divinidad que al hombre. Una posible prueba de ello (y una pista de las razones) son las Venus prehistóricas. Estas esculturas representaban y exageraban principalmente los atributos sexuales de la mujer. Pechos y caderas grandes. La razón por lo que se rendía culto a la mujer y se hablaba de diosas, era la misma contra la que ahora luchan las feministas: La maternidad. ![]() Las culturas antiguas percibían el embarazo y el dar a luz como un milagro. El milagro de la vida. De la creación. Por lo que la mujer recibió el rol de la creadora. La Diosa. Durante miles de años, las tribus se influyeron mutuamente (como seguirán haciendo todos los grupos hasta nuestros días). Muy posiblemente de esa influencia entre creencias se empezó a extender una especialmente recalcable: El culto a la Triple Diosa (recuperado en la moderna wicca, brujería blanca). Podíamos resumirlo en tres aspectos femeninos: la chica, la mujer y la anciana. Virgen, madre y sabia (según concepciones más recientes). Pasado, presente y futuro. Tanto los griegos, los romanos y los nórdicos asumieron esta triada como parte de su mitología. La Diosa aquí asumió papeles más secundarios, pues éstas eran religiones patriarcales (Zeus, Júpiter, Odin). La triada acabó por convertirse en las Erinas, las Gorgonas y las Moiras (En Grecia), las Parcas (En Roma) y las Nornas (En la mitología nórdica). Todas vinculadas al destino y al tiempo, pero desprovistas del papel de diosas que tenían en otros cultos. De igual modo, aun con la fuerte presencia que acabaron teniendo religiones patriarcales como el Cristianismo, no se puede negar la importancia de la mujer en las sociedades antiguas. Los babilónicos tenían a Tiamat y a Ishtar, los sumerios a Ninsuna e Inanna, Astarté los fenicios, Astoret los cananeos. Dentro del hinduísmo nos encontramos con Deví. No sólo muy próxima al concepto del Yin y el Yang (lo masculino no es nada sin lo femenino y se necesitan mutuamente) sino también a la triple diosa :
![]() Aunque los griegos y los romanos habían desprovisto de poder a diosas de otros cultos, para asumirlas bajo otros aspectos, crearon de igual modo otras diosas bajo los mismos conceptos femeninos (maternidad y amor) que siempre han regido el culto a la mujer. De esta forma nos encontramos con Hera (en los griegos) o Juno (en los romanos) ligada al matrimonio y la maternidad. Tenemos a Afrodita (en los griegos) y a Venus (en los romanos) como diosas de la fertilidad, la belleza y la lujuria. Estos dos últimos matices tienen mucha importancia, pues conllevan en parte el comienzo de "los males propios de la mujer" que empiezan a predominar en la cultura patriarcal. El comienzo de un tipo de machismo. Seguramente, el comienzo del machismo, propiamente dicho, fue ligeramente anterior. Y no se basaba en el hombre como individuo, sino en el concepto de fuerza. Muchas de esas tribus tuvieron que convertir a sus diosas. De madre pasaron a criaturas sanguinarias que precisaban sacrificios. El caso, por ejemplo, de Asterté. Estas evoluciones se debían a que cada pueblo necesitaba tener una deidad más poderosa y temible que las de sus enemigos. Hubo un momento en el que fue mucho más lógico que fueran dioses hombres los que se encargaran de ese papel, por lo que la deidad más poderosa era masculina. Pasamos así de una cultura matriarcal a una patriarcal. Los constantes conflictos entre pueblos ayudaron a reforzar estos conceptos. La mayoría de los dioses enemigos no desaparecían , sino que pasaban a jugar un papel normalmente negativo en el culto vencedor. Así llegamos de nuevo a las gorgonas, por ejemplo, y a los aspectos negativos de diosas como Hera o Afrodita. Ésta última quizá fuera reasumida como la Eva cristiana. Al igual que Astoret y su complemento masculino Baal fueron reasumidos como demonios. Astoret, que ya había sido reasumida por los israelitas de Astarté, y ya con matices negativos. Aún con todo, el papel de la mujer como madre ha seguido siendo vital en aspecto de deidad, incluso en las culturas patriarcales. En el cristianismo, es fundamental la figura de la Virgen María, la única a la que se le rinde culto junto con Dios. Esto es importante, porque aunque el cristianismo nos habla de un único dios, permite el culto a la mujer a través de la figura de María. El papel de ésta es tan importante que, recuperando el concepto de trinidad, María asume el papel de la madre de Dios. De nuevo tenemos a la doncella (Dios la elige como hija predilecta por su cualidad de virgen) la madre (Dios, como Espíritu Santo concibe a través de ella) y la protectora (Madre de Jesús, el aspecto humano de Dios). También llamada Madre de todos los hombres, lo que conlleva un sutil matiz de Creadora. Curiosamente, recuerda al papel de Dana, en la mitología celta madre del dios supremo Dagda. Sin embargo, cuando el cristianismo acabó con la religión celta, la asumieron como una santa (Santa Brígida) al igual que hicieron con otras deidades. De esta forma, el concepto deidad relacionado con la mujer ha estado presente a lo largo de toda la historia, en prácticamente todas las parte del mundo. Habitualmente, se resumía en dos opuestos que se atraían. Lo femenino y lo masculino. De forma que la Luna representa a las diosas (o al aspecto femenino de la deidad) y el Sol a los dioses patriarcales. Ambos aspectos tuvieron una distribución de cualidades en base a las características naturales de los hombres y las mujeres. La tierra, la fertilidad, la sexualidad, la sensibilidad... para lo femenino. El cielo, la fuerza, la actividad, la luz.... lo masculino. Existía un equilibrio basado en la propia naturaleza. El desequilibrio vino cuando surgieron enfrentamientos entre cultos. El más poderoso era el más fuerte. De esta forma, los dioses solares tomaron protagonismo. De esta manera, ésto repercutió en la cultura y la sociedad de cada pueblo, bajo el concepto de "fortaleza igual a poder". Esto significó que el papel de la mujer perdiera importancia. Fue desplazada por que la fuerza acabó representando el poder político y religioso (bases de la cultura de un pueblo). Un ejemplo del cambio lo representan las amazonas. Lejos del papel que representan actualmente, en la antigua Grecia eran consideradas una raza aparte, y en las leyendas eran masacradas por los héroes griegos. Al tiempo, el hombre descubrió que jugaba un papel importante en la creación de vida humana. Ésto supuso que la propiedad creadora de la mujer quedara en un segunda plano. Un hombre podía tener muchos más hijos de los que podría tener una mujer. De esta forma, se arrebató la igualdad a la mujer. Afortunadamente, las culturas evolucionan. Por eso surgió el feminismo. La primera ola, la que respeto profundamente, se dió aproximadamente a partir del siglo XVIII. Podemos nombrar a Mary Wollstonecraft, madre de Mary Shelley. Wollstonecraft apostó por la igualdad. Defendía que la mujer no era inferior y luchó por el reconocimiento de esa igualdad. En especial, porque la mujer accediera a las mismas posibilidades educativas que el hombre, para que pudiera contribuir activamente en la sociedad. También defendía que los derechos y los deberes iban unidos, para hombres y mujeres. No se podía hablar de un derecho cívico sin un deber cívico y viceversa. ![]() A Mary Wollstonecraft no se le llenaba la boca hablando de derechos y más derechos para la mujer. La mujer de la época apenas se quejaba. Su papel era acomodado y pasivo. La sociedad las respetaba como mujeres, no tanto como ciudadanas. Su relevancia en la cultura y la sociedad era meramente simbólica. Un bien más a tener en cuenta. Mary Wollstonecraft no pedía tanto derechos para la mujer, como pedía la oportunidad de ganárselos. La oportunidad de formar parte del juego, de participar, de comprometerse. De ser una igual ante la sociedad. De poder acceder a la educación para poder acceder a cualquier papel cultural dentro de esa sociedad. Defendía ésto bajo la lógica que de esos deberes asumidos traerían consigo esos derechos innegables. Los dos siguientes siglos serían fundamentales para el desarrollo de esas ideas feministas. En especial, en EEUU desde la primera convención por los derechos de la mujer en 1848. Países como Australia o Nueva Zelanda fueron los primeros en reconocer el derecho al voto de la mujer. Y entonces llegó la segunda ola. A partir de los 60 todo se deformó. Mientras que Mary Wollstonecraft culpaba por igual a hombres y mujeres del papel que había acabado adoptando ésta en la sociedad, en la segunda ola se empezó a hablar de "liberación" y se oí cada vez más "derechos de la mujer" y cada vez menos "deberes de la mujer". Es cuando empiezan a protestar por el sexismo de Miss América y similares. De ningún modo, es la evolución que esperaba Wollstonecraft. Sobretodo, entre finales del siglo pasado y comienzos de éste, se ha deformado por completo aquellos ideales. El concepto "discriminación positiva" lo dice todo. Va contra todo principio lógico de igualdad. A esto se suma una serie de protestas absurdas y una gran cantidad de desinformación. Ésto se debe a que el único material de estudio feminista... es el feminista. De forma que se produce un adoctrinamiento. Y en ideas muy negativas e ignorantes. Se mezclan las cosas. Lo femenino se acepta como débil. de manera que la caballerosidad se convierte en machismo (a mi mismo me lo ha dicho más de una al sujetarle la puerta y cederle el paso. La caballerosidad se basa en el respeto a la mujer, no en el absurdo hecho de que ella no tenga fuerza para mover una puerta). Lo que antaño había dado poder a la mujer, ahora es indigno. Ser madre es no tener expectativas y trabajar en la casa es algo humillante. Ideas con las que seguramente jamás habría estado de acuerdo Mary Wollstonecraft. Ahora el feminismo apuesta por quitar el poder al hombre, no por compartirlo. El hombre es el monstruo de la sociedad, el maltratador, el violento. Muchas feministas defienden como aspiración de la mujer la soledad y el individualismo, frente a la indigna alternativa del matrimonio. Se cae en incoherencias. Se quejan de una sociedad machista, el ministerio de igualdad defiende que la mujer está negativamente discriminada en la sociedad. Y yo me pregunto ¿Cómo es eso? Efectivamente hay desigualdad, pero favorece a la mujer: -La mujer tiene un permiso por maternidad de 4 meses frente a 13 días en el caso del hombre. -La mujer tiene preferencia en la custodia de los hijos. -La mujer tiene preferencia en el reparto de bienes. -La pensión compensatoria suele favorecer a la mujer, por el propio hecho de ganar la custodia. -Se apuesta por que las empresas tengan una plantilla con el mismo número de hombres que de mujeres. Aunque la mujer que ocupe el puesto sea menos eficaz que un hombre al que se le niegue. -La mujer tiene siempre el beneficio de la duda en un conflicto doméstico frente al hombre. -Se crea una ley (mal llamada) de violencia género que beneficia a la mujer. -La reforma a la ley del aborto, que más que al rededor del bebé o los padres, gira en torno a las supuestas libertades y derechos de la mujer. Por el puro hecho de ser mujer, al margen de si es o no menor. La principal cuestión en todo esto, es que Wollstonecraft sabía la diferencia entre persona y mujer. Las feministas de ahora no. La igualdad atañe a las personas, no a los sexos. La mujer y el hombre no son iguales respecto a sus sexos, sino respecto a su condición de personas y ciudadanos. La mayor aspiración de una mujer como mujer, por mucho que le pese a las feministas de ahora, es encontrar una pareja y ser madre. Al igual que la del hombre es encontrar una pareja y ser padre. Otra cosa son las aspiraciones personales. PERSONALES... concernientes a la persona, no al individuo en base a su sexo, sino al individuo como tal. Una mujer puede tener la aspiración personal de ser soltera de por vida y enfocarse en su carrera, y la sociedad debe reconocerle ese derecho... como persona. No como "mujer". El término "mujer" hace referencia a un aspecto puramente biológico. Como mujer, está diseñada para la gestación, mientras que el hombre no, así que respecto a su sexo esa es la mayor aspiración. El hombre, la mayor aspiración sexual es fecundar a la mujer. Por la sencilla razón de que "hombre" y "mujer" son términos que atañen sólo y exclusivamente al sexo y la biología. Y el objetivo final de la sexualidad de una especie es la procreación (con excepciones obvias cuando, también de forma igual de natural, se da una orientación homosexual o no se puede concebir hijos por cuestiones de fertilidad). Ahí está el problema. En esa confusión que se hace con los términos "mujer" y "persona". Son enfoques distintos. Ahora planteemos la siguiente cuestión: Biológicamente, el hombre era el responsable de alimentar y proteger a su familia. Tradicionalmente, ese papel se ha ido adecuando a la sociedad y la cultura y ha evolucionado a la par. Actualmente, los españoles han recibido (de forma consciente o inconsciente) una educación y una influencia tradicionales, mientras que la sociedad actual les exige un cambio de papel. Ahora, el hombre se siente perdido. Las opciones son: un papel tradicional, en el que se le considera un monstruo, un retrógrado y un machista (aunque sus impulsos biológicos y su influencia familiar le lleven a ello) o un papel impuesto artificiosamente, en el que debe asumir una serie de tareas que nunca ha asumido tradicionalmente, que están feminizadas (por lo que crea confusión en su rol de hombre) y que -atención, que viene lo mejor- son consideradas inferiores e indignas por las personas que se lo ceden. Exacto. Las neofeministas defienden que: estar en la casa cuidando a los niños es equivalente a una carencia de expectativas personales y es algo indigno, y que el hombre debería hacerlo. Supuestamente, en favor de la igualdad. ¿Alguien más ve el error de su discurso? Porque parece que no. Cada vez más la sociedad tiende al ridículo en estos aspectos. Se adoctrina y se fuerza a los niños contra su propia biología. Sé de ciertas feministas que intentan que a las niñas no les guste el rosa, y de ciertas asociaciones que repartían hace poco bolis de todos los colores... excepto el azul (porque era machista). Esto ya no es rozar el absurdo, es rozar algo mucho más peligroso. El hombre se siente frustrado. Imaginaos a alguien con una educación tradicional que no es capaz de encontrar su rol, que en tiempos de crisis económica no puede encontrar un trabajo porque el terreno laboral favorece a la mujer. Le fuerzan a asumir un rol que le venden como degradante. ¿Podéis imaginar su frustración? Pues esa frustración mal enfocada acaba convirtiéndose en violencia. Y el foco no es la mujer por ser mujer (como afirman las feministas). Es la mujer por ser físicamente más débil. La violencia de género es una solemne tontería. Primero, porque no tenemos género, tenemos sexo. Segundo porque debería llamarse violencia doméstica. No tiene nada que ver con ser mujer. La prueba está en que el hombre frustrado lo paga igual con ella que con su hijo (varón). Necesita sentirse fuerte en algún aspecto, porque se siente débil y frustrado en todos. ¿Significa esto que el maltrato está justificado? Por supuesto que no. Hay que condenarlo como una forma de violencia que es. Pero no como una expresión sexual. No convirtiendo a un hombre perdido y enfermo en un monstruo, aunque sus actos sean monstruosos. Lo que habría que hacer es reeducar a la sociedad. A las mujeres, enseñarles lo maravilloso que es su rol de madre y ayudarlas a que como personas puedan aspirar a cualquier otra cosa. A los hombres a ayudarles a no sentir que abandonan su rol tradicional por reconocer los derechos de sus compañeras. A la sociedad en conjunto a no discriminar a ninguno. Pero ahora estamos a años luz de eso. La violencia doméstica ha crecido exponencialmente en los últimos años, y las soluciones de desigualdad lo empeoran todo. Cada vez más mujeres están muriendo, y se le dice a la sociedad que la culpa es del hombre. Que el hombre es un monstruo violento. Toda mujer bajo esa violencia es una víctima y todo hombre es un monstruo. Cuando muchas veces no es así. Muchas veces la mujer también juega un papel violento (pero biológicamente lleva las de perder). Pero las feministas no quieren hablar de que la mujer sea biológicamente más débil que el hombre. Han creado la equivalencia de debilidad física = inferioridad. Así que en lugar de enfocarlo como individuo fuerte contra individuo menos fuerte, prefieren ignorar a todos los niños varones que también han sido víctimas de la violencia (por parte del padre o de la madre) en favor de crear una ley que divide mucho más a la sociedad. Cuando los gays consiguieron que se les reconociera el derecho a uniones civiles, me pregunté cuánto tardaría en darse un caso de violencia doméstica y qué dirían entonces. ¿Sabéis lo que han decidido? Que se contemplará como violencia de género en el caso de pareja lesbiana, pero no así en la de gays. Por la simple razón de que esa ley está para favorecer a la mujer, y sólo a la mujer. Un aplauso para el gobierno español. Aún tendría que comentar lo patético que es que el feminismo actual se preocupe, recurriendo a la pura ignorancia, de que se acepte el término "miembra", en lugar de preocuparse por las vejaciones, violaciones, ablaciones y asesinatos que sufre la mujer por todo el mundo y en esos casos efectivamente por ser mujer. Pero eso quizá lo deje para otro capítulo. Como las múltiples divisiones que ha creado el propio feminismo a base de malos enfoques (ecofeminismo, f. marxista, f. liberal, f. lésbico...) ![]() Espero haber argumentado extensamente el porqué desprecio y detesto profundamente el actual feminismo, y confío en que mis lectoras (habituales o no) no se lo tomen como un ataque contra la mujer, sino como una reivindicación del feminismo clásico, de los derechos de las personas y/o de la lógica y el sentido común. Seguiré en el siguiente capítulo, aunque procuraré ser más conciso ahora que ya he sentado las bases históricas y biológicas principales de mis ideas. Saludos a todos... ...y a todas. :p Comments (6)
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